Gestión de servicios legales y teoría de juegos


Las decisiones que se han tomado para el diseño de LegalScrum no son arbitrarias y muchas son profundamente elaboradas. Cuando se ha optado por un camino u otro es porque esa elección beneficia el trabajo del profesional del Derecho. Por ejemplo, ¿por qué diferencia entre dos tipos de servicio?

LegalScrum considera que la práctica profesional del Derecho puede orientarse a dos grandes tipos de servicio, a los que dedica sendos modelos: continuos, que son aquellos que se pueden gestionar como una cola de tareas muy similares entre sí, e iterativos, que son aquellos que necesitan una planificación particular para cada caso. Los primeros corresponden al trabajo que normalmente asociamos a una gestorías o notarías, mientras que los segundos corresponden más bien a la actividad de un bufete.

Esta decisión de diseño va más allá del ciclo de vida y entra de lleno en un área de las matemáticas llamada “teoría de juegos”, que analiza la toma de decisiones y cómo hacer elecciones óptimas. Para ello, la teoría de juegos estudia los escenarios a los que tenemos que enfrentarnos y trata de encontrar las reglas que rigen esos escenarios de confrontación.

A cada uno de los escenarios en los que las personas se enfrentan y deben tomar decisiones se les denomina “juegos”, no porque sean juegos de ocio, sino porque es una forma de denominar esos conflictos, como si fueran partidas de un juego. Esto es interesante porque todos los juegos que normalmente conocemos con ese nombre son escenarios de confrontación, pero no todos los “juegos” matemáticos son juegos de ocio. Para entender cómo se aplica esto al mundo del Derecho y por qué LegalScrum es como es, vamos a ver cómo se aplican estas ideas.

En teoría de juegos se denominan “juegos de información perfecta” aquellos en los que los jugadores tienen toda la información desde el principio de la partida. Un ejemplo de esto es el ajedrez, en el que todos los jugadores pueden ver las piezas de los demás y los movimientos que hace. Cuando un jugador toma decisiones, sabe qué es lo que hacen sus contrarios.

Los “juegos de información imperfecta” son aquellos en los que los jugadores no tienen toda la información desde el comienzo de la partida. Por ejemplo, en el póker, cada jugador ignora qué cartas tienen sus rivales. En esas condiciones, cuando apuestas lo haces sin saber la fuerza del resto de jugadores y el riesgo es mucho mayor.

La naturaleza “perfecta” o “imperfecta” del juego hace que la estrategia sea completamente distinta. En un juego “perfecto” es posible tomar decisiones por adelantado, podemos planificar el futuro porque hay pocas sorpresas y se pueden hacer estimaciones y presupuestos. Por eso, cuando una gestoría ofrece un servicio de elaboración de impuestos puede ofrecer una tarifa fija y garantizar un resultado. Tiene todos los datos al empezar, sabe el resultado que espera el cliente y puede calcular sus costes con muy poco riesgo. El riesgo es casi inexistente.

Pero cuando un bufete tiene que hacer frente a un caso penal no dispone de toda la información. Al empezar, sólo conoce la parte que le proporciona el cliente que, además, puede no ser cierta. No sabes qué es lo que va a decir la parte contraria, no sabes si el cliente ha omitido  u olvidado detalles importantes o si está ocultando información comprometedora. En esas condiciones no es posible ofrecer una tarifa cerrada, hacer planes o garantizar un resultado.

La naturaleza “imperfecta” del juego de la litigación civil o la defensa penal hacen que sea necesario introducir una estrategia de descubrimiento de hechos, que no es necesaria en la gestión continua de servicios legales. Como mucho, una gestoría tiene que recopilar información, pero no es necesario descubrirla poco a poco. Un abogado penalista, por el contrario, tiene que descubrir qué es lo que ha pasado, dudando incluso de lo que le ha contado su cliente, poniendo a prueba todo aquello que pueda volverse en su contra a lo largo del juicio.

Un marco metodológico, como LegalScrum, que aspire a proporcionar un entorno fiable para la práctica legal debe contemplar ambas situaciones y proporcionar soluciones a los usuarios. Por eso diferenciamos entre servicios legales (modelo continuo) y proyectos o casos legales (ciclo iterativo). En el modelo continuo no hay una fase de planificación o descubrimiento de hechos; simplemente se aplica un proceso predefinido, que incluye plantillas y listas de control acumuladas con la práctica, para agilizar al máximo la ejecución del trabajo. El objetivo es maximizar la rentabilidad resolviendo el máximo número de expedientes en el menor tiempo posible, de forma correcta y con el menor consumo de recursos.

En el modelo iterativo la velocidad no es tan importante. No se trata de resolver el mayor número de casos legales en el menor tiempo posible, sino dar la mejor asesoría legal a cada uno de ellos y, para ello, debemos avanzar y descubrir la verdad. Como en el Texas Hold’Em, una versión del póker en el que en cada ronda de apuestas se descubre una carta que comparten todos los jugadores, a medida que avanza el caso debemos observar lo que pasa a nuestro alrededor, analizar la información descubierta, adaptarnos y tomar decisiones que mejoren la probabilidad de éxito.

LegalScrum te proporciona dos modelos para que tú decidas, en función del trabajo que haces y la información de la que dispones, cuál de ellos es el más adecuado a tu situación. En nuestra experiencia, el modelo continuo es ideal para gestorías por las razones que te acabo de contar, mientras que el modelo iterativo es ideal para bufetes porque en cada “ronda” o “iteración”, descubres hechos y datos que debes incorporar en tu estrategia. Para ello, el ciclo iterativo añade procesos, ceremonias y prácticas que no están presentes en el ciclo continuo.

En otras entradas iremos profundizando en estas diferencias y veremos con más detalle cómo aplicar la teoría de juegos en diversas áreas de trabajo del profesional del Derecho, como la negociación o la toma de decisiones con información incompleta, lo que se denomina “inferencia”.